Siempre pensé que el tiempo transcurría lentamente, que las horas avanzaban vagamente por el reloj. Que los minutos paseaban sin pausa pero sin prisa. Ahora me he dado cuenta de que el tiempo ni espera ni perdona, que hay cosas que esperas con ansia y parece que nunca llegan y cuando no quieres que el tiempo pase va lo más rápido que puedas imaginar. En esos momentos llenos de risas, sentimientos y grandes momentos que son inolvidables,el tiempo sera una carta en contra, te gustaría dar al botón de pausa o poder grabarlo y revovinar durante toda una vida y no salir de esos momentos.
Las horas pasan volando y parece que el tiempo lo haga aposta, ir a una velocidad de vértigo mientras intentas atrapar entre tus dedos unos pocos segundos o quizás algún codiciado minuto pero todos esos intentos son en vano. Por mucho que lo intentes no puedes, aun que dice que querer es poder, en este caso es totalmente un antónimo. A si que, no queda más remedio que resignarse y aceptarlo, no puedes coger el tiempo pero sí puedes aprovecharlo. Vivir cada segundo con una completa satisfacción, de que aun que el tiempo vuele cuando recuerdes ese día, esos grandes momentos, esos pocos segundo que significan tanto, las risas de aquel día, esas mariposas en el estómago, aquella sonrisa nerviosa. Todo eso se apoderará de tu cabeza no pudiendo pensar en otra cosa que en esos perfectos momentos creados por personas tan mágicas.
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