
Sí, leísteis bien magia. He escojido la palabra magia porque la magia no se puede describir, solo se siente y ya. Es algo fantasioso que parece totalmente ficticio pero es de cierta forma real . Hablar con esa persona te da una sensación similar a cuando la brisa marina sacude tu pelo suavemente mientras acaricia tu anuca, impacta sobre ella el viento y consigue que se te pongan los pelos de punta.
Empiezas a darte cuenta de que cuando esa persona no está algo falta. No es lo mismo y por mucho que quieras intentar que lo sea solo te intentas distraer con cosas y la mayoría de veces ni lo consigues. Te das cuenta de que poco a poco esa persona te está creando una dependencia hacia su persona.
Después temes de que todo desaparezca, que se haga añicos y con ello tú. Y luego tengas que buscar cachos en la hierba de todo eso que una vez fue tu vida... Temes a que esa persona como vino se pueda ir o a que con su ida revolucione todo lo que ya tenías formado en tu vida. Temes al olvido o a que en verdad no signifique nada más que palabrerías que se dicen o se escriben sin importancia. Porque en verdad crees saber cómo piensa o actúa pero no puedes estar seguro al 100% de que esa persona hable de la misma manera que tú.
Pero luego lo dejas de pensar en ello porque te das cuenta que el momento merece la pena. Te das cuenta que cada segundo, cada minuto en el que pienses en ello es tiempo que pierdes en el que podrías haber hablado con esa persona. Porque esa persona ejerce una fuerza sin querer hacia ti que hace que a más o menos las tres de la mañana acabes de escribir esto mientras posiblemente esa persona duerma.
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