-¿Por qué no me lo habías dicho antes?
-Porque al principio digamos que no eras demasiado amistoso conmigo.
-Me conociste en un tiempo muy malo. Perdón por todo lo que te hice.
-Te perdoné hace mucho, está olvidado.
Juntamos nuestros rostros, sentía su respiración sobre mí hasta que nuestros labios se fundieron en uno solo. Me encantaba el sabor de sus labios y su forma de abrazarme. Aquella romántica escena fue interrumpida por Lucía. La chocó verme con Asier pero aparentó normalidad.
-Tami, tienes que entrar ya. Todo el mundo se pregunta donde estás.
-Ahora entramos, gracias Lucía.-Miré a Asier y dirigiéndome a él dije.-¿Entramos juntos?
-Eso esta hecho.
Le cogí de la mano, me levanté y entramos juntos a mi fiesta. La inmensa mayoría se quedo mirándonos pasmados. Óscar reaccionó de otra forma muy distinta. Se dirigió hacia nosotros y me empujo, apartándome de Asier.
-¿Qué haces tío? La has hecho daño.

-La voy a tratar como se merece pero pídela perdón ahora.
-No me queda nada que hablarla ni decirla.
Asier estaba apunto de agarrarle para exigirle unas disculpas pero me acerqué a él rápidamente.
-Déjale, voy a ir a hablar con él.
-Vale pero ten cuidado, no está de muy buen humor..
-Lo tendré.
Le besé para intentar distraer su pensamiento, me estaba volviendo adicta a sus labios. Iba siguiendo el camino por el que fue Óscar, cuando me acerqué estaba empezando a llover. Óscar estaba afuera mirando hacia el lluvioso cielo. Grite con todas mis fuerzas.
-!!!Óscar¡¡¡
-¿Tamara?
Fui a su lado. La lluvia estaba apretando pero é permanecía inmóvil y yo a la vez prometí no alejarme de ahí sin él.
-No, soy el coco.
-Entra y déjame solo.
-No me voy a mover de aquí sin ti.
-Tamara ¿No lo entiendes? No quiero verte ¡Quiero que te vayas, me olvides y seas feliz!
-Pero no entiendo por qué quieres eso.
-Porque me he cansado de tus tonterías, chiquilladas y de ser tu puto pañuelo de lágrimas.
-Te equivocas no eres eso para mí.
-No seas cínica por favor.
Sus palabras me herían más que unas cuchillas desgarrando mi piel. Mis ojos comenzaron a empañarse y mi rostro se convirtió en un mar de lágrimas. Las cuales hacían carreras por mi cara y más tarde se confundían con la lluvia al caer.
-Te necesito.
-Lo que tú necesitas es una mascota, ahora vete a llorar donde tu novio.
-¿Quién eres tú y que has hecho son Óscar?
-Han cambiado muchas cosas en poco tiempo.
-Has cambiado solo tú.
-Las circunstancias, llámalo X.
-Si me voy sé que no volveremos a hablar.
-Eso es lo que quiero.
-Vale pero recuerda que si me necesitas llámame. No importa si estoy durmiendo, si estoy estudiando o no volvemos a hablar después de hoy, si necesitas hablar conmigo estaré ahí para ti. No importa lo grande o pequeño que sea tu problema siempre estaré.
-Lo que tú digas.
-Nunca te olvidaré.
-!!QUÉ TE VAYAS DE UNA VEZ!!

Las clases ya habían empezado y el frío se hacía notar por las calles. Diciembre se había presentado haciéndonos bajar de los armarios la ropa de abrigo del armario. Con Asier estaba viviendo mi propio cuento de hadas. Como sabía que me encantaba l película de 3MSC me llevó a una casa parecida a la de la película donde nuestros cuerpos se volvieron uno, uniéndonos por fin en cuerpo y alma. Cuando mi fiesta acabó llameé a Mateo y le conté todo, pese que estuviera muy lejos habíamos estrechado más nuestra amistad. En cambio, mi historia con Óscar no es como me hubiera gustado. Desapareció completamente de mi vida porque quiso pero seguía haciéndome mucha falta. Solía preguntar a Lucía por él y me decía que estaba bien pero sospechaba que me mentía para no preocuparme. Un día iba por la calle agarrada del brazo de Asier cuando recibí una llamada de Lucía.
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