viernes, 11 de enero de 2013

Mi 16 cumpleaños.8

Mi hermana entró a la habitación donde yo me encontraba.

-Pareces una princesa de cuento.
-Aquí la única princesa que hay eres tú.
-Yo de mayor también quiero vestirme así.
-A ti te pondremos corona.
La cogí en brazos cuando entró mi madre.
-Te ves preciosa, me encanta como te ha peinado.
-Me quedé boquiabierta al verme.
-¿Qué tal estás?
-Pues ni lo sé… Lo de Mateo me pillo totalmente desprevenida, ¿tú lo sabías?
-Me lo explicó por teléfono y me pidió permiso para invitarte a comer, no pude negarme. Además me pareció un chico simpático y educado.
-Lo es, es genial, no conozco a nadie como él.
-Creo que para alegrarte es hora de darte mi regalo.
-¿Otro?
-Sí, pero este seguramente sea el que más ilusión te haga.
Me dio un sobre y pensé que sería otra carta de Mateo.
-¿Qué es?
-Ábrelo para descubrirlo.
Seguí sus indicaciones abrí aquél sobre. ¡Era un billete de avión! Con destino a Madrid.
-Yo… No sé ni que decir.
-No digas nada, guárdalo en tu cuarto y vámonos ya, que van a empezar la fiesta sin nosotras.
La abracé diciendo ‘‘Gracias’’ y llevé el billete a mi cuarto y lo dejé en la cómoda. Pero con las prisas se me cayó el bolso al suelo, he de admitir que mi torpeza era única. Todo quedó repartido por el suelo e intente recoger todo rápidamente. Había una carta, como lo sabía que no se iría sin dejarme una carta como cada vez que quedábamos.

Hola Tamara, ya sabes mi singular costumbre de dejarte notitas, cartas, WhatsApps… Esta vez mi carta no será para decirte lo guapa que estabas  o para quedar otro día, será mi carta de despedida. Lo que me da bastante miedo, eres la mejor persona que he conocido y ahora me tengo que ir. Me acaban de dar la noticia de mi beca y aun que me resulta duro tengo que aceptarla o nunca podré estudiar lo que de verdad me gusta. Ahora soy incapaz de pensar en lo bien que me lo pueda pasar, solo pienso que tengo miedo de dejarlo todo, miedo de dejarte a ti. Espero que cuando leas esto ya haya tenido el valor de decirte lo que siento por ti y si no espero que te hagas una idea. Quiero que sepas que no me iré para siempre, ni mucho menos,  todo lo contrario te prometo que volveré a por ti. No te pido que me esperes porque seguramente no sientas por mi lo que yo siento por ti, tan si quiera sé lo que sientes…Pero quiero que sepas que si no me quieres no tienes por qué hacerlo, no quiero obligarte a nada tras mi marcha, pero tampoco quiero que un puñado de kilómetros me separen de ti. Mierda, encima me voy el día de tu cumpleaños, espero que lo comprendas y me perdones, a cambio, intentaré compensarte con una divertida tarde. Te llamaré en cuanto pueda. Felicidades princesa, y recuerda que esto no es un adiós, solo es un hasta luego.
Un besazo, Mateo.

Esa carta me puso los pelos de punta y el corazón en los pies pero no podía llorar, solo sonreía porque esa carta era otra garantía de que le volvería a ver. Lo que me alegró aún más. Dejé la carta junto al billete, donde nadie la viera y bajé en busca de mi madre.
-¡Cuanto tardabas! Vamos ya que es tarde.
 Cogí aire y lo solté lentamente. Ya estaba preparada para todo. Era el momento de escoger mi propio destino y cambiar mi camino. No tenía nada claro, las últimas horas habían cambiado todo. Cada vez por mi cabeza pasaba una idea distinta de lo que de verdad quería, ya no estaba segura de nada… Subí al coche y empecé a pensar en absoluto silencio, cada uno de ellos tenía un pro y un contra:
● Con Asier podría descubrir un nuevo mundo por ahora desconocido para mí pero                                quizás su bipolaridad acabara dañándome.
● Con Óscar era un simple todo o nada, o me hacía feliz para siempre o acabaría sin mi mejor amigo.
● Con Mateo las cosas sería muy difíciles pero conseguiría hacerme sentir como nadie.

Al llegar al Pub que había reservado aquella noche me quedé asombrada, no esperaba que la gente me estuviera esperando en la entrada. Con los nervios a flor de piel bajé del coche mientras sonaba una versión del cumpleaños feliz. Mientras iba entrando pude reconocer a Lucía y a Óscar que iban impolutos y elegantes, también vi a Asier, estaba irresistible con ese traje, nunca le había visto tan guapo. Empezó la fiesta, me cambié de vestido y me uní a ella. Busqué a Óscar para ver como actuaría conmigo.
-Te queda muy bien el traje.
-Ya…
-¿Sigues mosqueado?
-¿Yo? No, para nada, tú sabrás.
-Jope Óscar no sé que hacer.
-Solo mírale, ahí le tienes con una rubia. No le saludes ahora al pobre, a ver si le cortas el rollo, o mejor ve donde él por si se ha cansado ya de ella.
-He venido a saludarte a ti pero eres un cretino.
-Lo sé, gracias, me has saludado puedes irte ya.
-No sé si te das cuenta o no pero no te he hecho nada para que me trates así.
-Tú cambias y yo cambio. Rápido, fácil, sencillo y para toda la familia.
-No he cambiado ¿qué pasa? ¿No puedo llevarme bien con él porque tú quieras?
-Veo que poco a poco vas captando la idea.
-No me hagas escoger.
-Es sencillo, un amigo de toda la vida o un Kinki.
-Óscar, no me hagas esto.
-Necesito saber quién te importa más.
-¿Crees que esta es la mejor forma?
-Quizás no, pero si la mejor que se me ocurre.
-Por favor, no seas así.
-Tarde, ya soy así y parece que tu amigo ya viene, me piro.
No me dio tiempo tan si quiera a despedirme.

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