Preguntarían demasiado y me agobiarían bastante, no estaba yo como para hablar mucho, además informarían a mi madre para que me pasara a buscar, ya que, ninguno de los dos disponía de algún modo de transporte. De pronto me vino a la mente ese nombre que tanto me gustaba, Asier. Tenía la duda de si vendría a por mí o no pero confiaba en que sí. Le llamé.
-Hola Asier, ¿estás ocupado?
-¡Ey! Pues va a ser que a ti te haré un hueco, ¿qué te pasa?- intenté serenar la voz pero fue un intento en vano.
-Es que necesitaba que me hicieras un favor.
-Dispara, estoy a tu completa disposición cumpleañera.
-¿Podrías venir a buscarme a la Fontana ?
-¿La Fontana Espai Jove?
-Ahí mismo.
-Vale ahora voy me tienes contigo en cinco minutos.
-Gracias.
-No me des las gracias, son 5€.
Me colgó pero mientras lo hacía puede escuchar el sonido de la moto al arrancar y su inconfundible risa. Menos mal que venía porque era mi mejor baza, mi as en la manga. Lo mejor fue que llegó en un abrir y cerrar de ojos. Estaba irresistible, la moto, su chaqueta de cuero, parecía el típico chico salido de tres metros sobre el cielo, lo que cambiaba es que este no era Mario Casas ni estaba en una película. Este chico no podía ser más bueno aun que lo ocultara muy esmeradamente.
-Aquí me tienes, he venido lo más rápido que he podido ¿Estás bien? Te noté mal por teléfono.
-Intentaba no preocuparte.
-Pues has fallado en el intento, aun que, no te mentiré me gustó ver tu llamada.
-Confiaba en que vinieras.
-¿Segura? Eso es un poco arriesgado, escucha a la gente, pocos confían en mí.
-Hace mucho que decidí dejar de hacer caso a la gente.
-A ver si te me estás convirtiendo en una niña mala.
-Que tonto eres.
Ambos empezamos a reír, echaba de menos esas pequeñas cosas.
-Imagínalo, tú te conviertes en una niña mala, yo en un angelito, el mundo se cae.
-Pues eso habrá pasado ya, porque tú eres un buenazo.
-Esto es nuevo para mis oídos, ¿que soy qué?
-Un buenazo, un perro manso y sumiso.
-Eso es porque me has puesto el bozal.
-Eso es porque te le pones al verme.
-Esto empieza a ser demasiado para mis oídos.
-De acuerdo, empezaba a echar de menos verte y estar así.
-Llevo adictivos, me has catado ya no me puedes dejar.
-¡Serás flipado!
Le di una colleja suave de bromas.
-Prefiero el término realista.
-No cambiarás nunca.
-Soy único, por cierto aún no me has dicho que te pasaba.
No sabía muy bien cómo contarle lo de Mateo.- Resulta que un amigo al que estaba muy unida se ha ido hoy mismo a Madrid, dos horas después de contármelo ha cogido un avión y no sabía que hacer…
-Que capullo…
-No le llames así.
-Pero si lo es, lo es. Te ha dejado aquí echa polvo y no sé si me estás usando como alguien para ayudarte o como segundo plato.
-¿Estamos locos? Te he llamado porque necesitaba que me sacaras una sonrisa, porque necesitaba hablar contigo, porque… me pones de los nervios.
Su mirada se penetraba de lleno en mí y conseguía hacerme sentir incómoda pero de cierta forma me gustaba como me miraba.
-Estoy diciéndote la verdad, te ha dejado aquí tirada el día de tu cumpleaños.
-Cállate menos que quieras que me vaya.
-No te lo tomes así. A veces hay que decir la verdad, aun que, duela.
-¿Enserio? No puedes hablar enserio.
-Quiero abrirte los ojos…
-¿Abrirme los ojos, te estás oyendo? Déjalo no quiero oír más. Siento haberte hecho venir hasta aquí, adiós.
-¿Por qué te vas?
-Porque no puedo escuchar tantas sandeces seguidas. Solo tú me has dado los motivos.
Me fui. No era la primera vez que una de nuestras conversaciones acababan así. Con él las cosas eran diferentes pasaba de cero a cien en cuestión de milésimas de segundo. Su bipolaridad me sacaba en varias ocasiones totalmente de mis casillas, pero yo la interpretaba que cuando se daba estaba sacando al chico que en verdad era volvía a su forma borde, su escudo. Se transformaba de la persona más agradable a la más odiosa sin aviso alguno.
Escuché un ruido de moto y giré la cabeza, era él, siguiéndome.
-Tami, para y sube que te llevo a donde quieras.
-Andar me sienta bien y me ayuda a pensar.
-Pues no pienses. Además no te voy a dejar ir sola, a saber con quien te puedes encontrar.
-Fijo que idiota como tú no encuentro.
-Es probable pero porque soy único. Venga sube, perdón me equivoqué.
-No te equivocaste, decías lo que pensabas, solo te arrepientes de cómo me lo he tomado.
Se bajó de la moto y se puso delante de mí cortándome el paso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario