viernes, 14 de diciembre de 2012

Mi 16 cumpleaños.6


-Te equivocas. Me arrepiento de haberte dicho todo eso, siento haberte hecho daño, ser un bruto, un animal, un insensible, un mal amigo… Puedes pararme si quieres.
-Creo que lo mejor es hacer una cosa, borremos todos los recuerdos desde hace media hora.
-Olvidar momentos contigo es un lujo que no me permito.
Sonreí.-Anda llévame a mi casa que mi madre se pensará que no tiene hija.
-Usted manda.
Me dio un casco y me ayudo a ponérmelo  Nunca había subido en moto, y eso era algo que él desconocía. Decidí improvisar, decírselo sería demasiado vergonzoso, aun que, esa moto.... tenía algo de miedo pero supuse que era normal al ser la primera vez que lo iba a hacer. Estaba casi temblando cuando me coloqué detrás de él, me agarré de su chaqueta cuando él comenzó a reírse.
-Tú lo más cerca que has estado de un vehículo de dos ruedas es un patinete, ¿me equivoco? 
Fue un comentario tan gracioso como acertado.-Pues has dado en el clavo.
-¿No me lo ibas a decir?
-Me daba vergüenza.
-Ay Tamara Tamara, qué haré contigo.
-Pues decirme como me agarro.
-Tienes que agarrarte a mí o a esa parte trasera pero si es la primera vez que montas mejor agárrate a mí. Pero no agarrándote de chaqueta si no abrazándote a mi-
Le obedecí y le agarre como él mismo me había dicho. Me acomodé apoyándome en su espalda, era muy cómodo y me encantaba sentirle tan cerca de mí. El aire era como si nos teletransportara por el mundo.
-¿Puedo llevarte antes a un sitio?
-Claro vamos.
No tardamos mucho en llegar a aquel lugar. Era maravilloso, era un campo apartado de a ciudad sin su ruido, sin sus gentes, sin edificios. Solo estábamos él, yo y las mejores vistas que nunca había contemplado desde Barcelona.
-Te presento, este es mi lugar en el mundo.
-Es precioso Asier. ¿Por qué me has traído?
-Pues no lo sé, había pensado traerte una noche para ver las estrellas pero no me pude resistir ante esta oportunidad.
-Me encantaría venir aquí contigo un día a contar las estrellas pero me tengo que ir que se me va a hacer tarde.
-De acuerdo, tu casa no esta muy lejos.
Por desgracia estaba en lo cierto, en unos cinco minutos llegamos a mi casa, a mi en cambio, me hubiera gustado estar un rato más junto a él. Abrazando su torso, disfrutando del rugido de la moto y la sensación de cortar el viento.
-Bueno Asier, gracias por este gran viaje. Luego nos vemos.
-Ha sido todo un placer. Perdona por lo de antes, me pasé.
-Está perdonado, olvidado y enterrado.
Bajé de la moto y me metí en mi casa pero no sin antes haber dedicado una de mis mejores sonrisas a Asier mientras intentaba abrir la puerta sin  mirar, lo cual, fue una escena bastante cómica.
Cuando entré mi madre estaba esperándome… ¡Junto a Óscar y a Lucía! ¿Qué hacían ellos ahí? Seguro que mi madre había montado la marimorena por no saber donde estaba y les había llamado para preguntar si sabía algo de mí. La tenía que haber llamado. Mi madre se fue y nos dejo a Lucía, Óscar y a mí en el salón. Lo cual me recordó la realidad, que Mateo se había ido… y lo peor era que seguramente no le volviera a ver nunca.
-¿Qué tal estás Tami? Tu madre nos contó lo de Mateo y pensamos que lo mejor era venir a ver que tal estabas.
Óscar permanecía apoyado en la pared. Parecía molesto pero no sabía el por qué.
-Ya, perdona tenía que haber avisado.
-La verdad es que sí. Pero tú no te preocupes, solo importa que estés bien.
-Supongo que sí lo estoy.
-¿Por qué has tardado tanto en venir?- Óscar parecía por algo que no entendía.
-Me quedé tomando el aire a ver si se me pasaba y llamé a un amigo.
-Entonces ya puedo entender por qué no me llamaste a mí.
-¿Qué dices Óscar?
-Nada déjalo me voy, a la noche nos veremos.
Se fue molesto, muy molesto pero yo no era capaz de entender la razón. Era justo lo que me faltaba que mi mejor amigo se enfadase conmigo por algo que desconocía.

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