Sueño con un mundo en el que no exista nada más que él y yo. Nadie más que pueda molestar, nada que pueda molestarnos, crear nuestro mundo paralelo en el que los amaneceres salgan cuando lo necesitas y las estrellas estén presentes por el día y por la noche. Un mundo lleno de tiempo en el que no se pueda dejar de hacer algo por falta de este, en ese mundo no existe la distancia y la mayor lejanía entre ambos permitida son unos 10 milímetros, lo justo para poder ver sus ojos y sentirle cerca a la vez. Ese mundo está lleno de paisajes del sueño y no se necesita dormir para estar perfectamente solo una sonrisa suya consigue lo mismo que unas doce horas de sueño. Donde los para siempre son el principio de todas las cosas y tienen por final un infinito. En ese mundo los sueños no son sueños, son realidad junto a la persona a la que más quieres, nada ni nadie se inmiscuye. Aquí no se come, la comida consta de decir muchas veces: te quiero, te necesito, eres lo mejor, no sería nada sin ti, eres el mejor, eres muy grande, en eso consta la dieta diaria. No existen los problemas, las decepciones y en ese mundo jamás se ha oído un llanto ni mucho menos, sus suelos jamás han deleitado una lágrima. Envejecer...¿qué es eso? Nunca nadie se ha desprendido de su niño interior así que envejecer es imposible.
Venga vamos, tu, yo nuestro mundo, sin inconvenientes ni pegas solo grandes sentimientos que no se vean reprimidos por nada.
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