lunes, 11 de junio de 2012

Aventura nocturna.3

Le sonreí, no recordaba el momento en el que alguien se hubiese portado tan bien conmigo. Nos tumbamos en la cama.
-Si estás incómoda me voy.
-Carlos, no te preocupes estoy bien.
Me abrazó, me gustó mucho, me acomodé y me quedé dormida entre sus brazos mientras me susurraba al oído:
-Sara, duerme tranquila y no te preocupes de nada. Mañana será otro día. Te quiero...
Ya no entendí nada más me dormí encantada de la vida y llena de felicidad. A la noche soñé con él, me llevaba a un lugar lejos de mi casa en el que nadie jamás nos encontraría.
Cuando desperté me estiré y me di cuenta de que no había nadie al otro lado de la cama, me incorporé bruscamente, Carlos no estaba en la habitación. Lo cual me asustó terriblemente, así que, me puse en pie violentamente, fui hacia la puerta y llegó Carlos.
-¿Ya te ibas?
-Por su puesto que no ¿Dónde iba a estar mejor que aquí?
-No lo sé pero seguro que nadie te trataría con tanto amor como yo.
Me sonrojé, fueron unas palabras preciosas y no recordaba ningún momento de palabras tan bonitas. Carlos vio lo que sus palabras produjeron en mí y me abrazó. Parecía inseguro como para besarme, por lo que, decidí tomar la iniciativa y le besé. Ese beso significó más que cualquier otro, estaba claro, me estaba empezando a enamorar. Sentía cosas que nunca antes había sentido por nadie y que quizás nunca volvería a sentir tan intensamente.
Me trajo el desanuyo: un colacao y dos magdalenas. Lo comí con muchas ganas. La noche anterior ni me digné a cenar para no ver la cara de mis padres. Mis padre... seguro que estarían muy preocupados pero eso ya no me preocupaba. No quería volver a verles, me habían hecho pasarlo bastante mal y yo no sería la que iba a dar su brazo a torcer. La única forma de la que podría volver sería si mis padres cambiasen y eso no parecía posible.
- ¿Y ahora qué piensas hacer?
- En verdad no lo sé.
-Aquí puedes quedarte todo el tiempo que quieras.
-Lo sé, pero te estoy metiendo en un lío.
- Eso no me importa.
- A mi sí, la palabra secuestro ¿qué te sugiere?
-Nada porque te tendría que retener contra tu voluntad. Y no lo hago creo yo, ¿me equivoco?
-No te equivocas, estoy donde, porque y con quien quiero.
Se atrevió a besarme y ese beso fue aún más intenso, ya no cabía duda alguna, no le quería, le amaba y por fin pude comprender la razón de algunos de sus comportamientos. Cosa que agradecí, me tenía totalmente despistada, sus enfados repentinos cuando tenía novio, su gran preocupación por mi estado y como esos ejemplos de comportamientos que hasta ese momento no pude comprender hay otros miles.

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