lunes, 19 de noviembre de 2012

Mi 16 cumpleaños. 3

-Calla que me llaman. ¿Sí?
-Felicidades otra vez.
-¿Mateo?
-Sí, ¿no te acuerdas de mi voz?
-Claro que me acuerdo pero es que no se te oía bien.
-¡Ah! Disculpa.
-Disculpado.
-Eso me suena.
-Era al revés si mal no recuerdo.
-Tienes muy buena memoria por lo que veo.
-La verdad es que si… ¿perdona quién eras?
-Soy el chico que te quiere invitar a comer.
Me quedé blanca.
-No sé si mi madre la tendrá preparada.
-De eso ya me he ocupado yo descuida, solo ven si te apetece, ningún factor más.
-¿Dónde me vienes a buscar?
-Hasta el fin del mundo iría.
-No te haré ir tan lejos.
-Vale pues ahora mismo ¿dónde estás?
-Estoy en un taxi con una amiga.
-Vale que os deje en las ramblas, te bajas y os pago yo el taxi.
-¿Piensas que dejaré que me invites?
-No te quedará más remedio sabes que soy muy cabezota.
-Pero yo lo soy más se te olvidaba ese detalle.
-El mayor decide.
-Nunca me gustó acatar las normas.
-¡Pues es el momento de cambiarlo!
-No me vas a dejar pagarlo ¿no?
-Te dejo ser invitada.
-¡¡¡Ay!!! Serás cabezota… Bueno voy a explicarle a mi amiga el pequeño cambio de planes, hasta ahora besitos.
-Adiós, cabezota.
Colgué en teléfono totalmente encantada pero Lucía como no interrumpió todos mis pensamientos con sus dudas, lo entendía pero me podía haber dejado en mi nube.
-¿Qué pasa? ¿Quién era? ¡Respóndeme!
-Era Mateo. Por favor taxista llévenos al Monumento Colón.
-De acuerdo, no hay problema.
-¿Qué pasa? Tami explícate.
-Mateo me ha invitado a comer.
-Ese chico que cae bien tiene pinta de ser buena persona ¿No te reñirá tu madre?
-Me ha dicho que está todo controlado pero luego la llamaré.
-Que envidia me das.
-No seas tonta, luego ya te contaré por whatsapp.
-Pobre de mí, solo sirvo de segundo plato.
-Te voy a acabar pegando al final.
-¡Era bromi! Pásatelo muy bien que luego hablamos.
-Gracias fea, nos vemos luego.
-¡Encima me insultas!
Me bajé nada más llegar al Monumento Colón y ahí estaba él. Con un aspecto impecable, nunca antes le había visto en traje pero le quedaba como un guante.
-Felicidades Tamara.
-Muchas gracias.
Me saludó le abracé y fue hacia el taxista.
-Tome buen hombre. Espero que con esto alcance y así pueda llevar a la señorita de atrás donde quiera.- ahí estaba otra fachada suya, era el chico más educado que conocía.
-Gracias, que pase un buen día.
El coche desapareció por las carreteras barcelonesas.
-¿A dónde quieres ir a comer? Aprovecha que invito yo.
-Eso seguía estando para negociar, has invitado al taxi es mi cumple, así que, invito yo.
-Este es mi territorio, se te olvida.
-Pero es el momento de quitarte el territorio.
El sonido de nuestras risas perfectamente compenetradas fue interrumpido por el sonido de mis tripas. Cuando me dí cuenta de aquella sonorata empecé a sonrojarme, pensé que me moría de la vergüenza.
-Mejor después de comer sigues quitándome el territorio.-rió él- ¿Te parece ir al McDonald's?
-Buena idea, pero ¿debería llamar a mi madre?
-Tu madre ya lo sabe no te preocupes.
Fuimos juntos paseando por las Ramblas, aquél sitio donde nos conocimos. Al entrar pedí un HappyMeal y escogí una mesa con buenas vistas, al poco tiempo llegó él.
-Tamara, en verdad, no te he hecho venir solo para comer.

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