domingo, 11 de noviembre de 2012

Mi historia agridulce

Esos increíbles días de lluvia, que vuelvo a cuando tenía cuatro años. Sentándome en frente de la ventana y acordándome de las cosas más tristes que soy capaz de recordar. Esa melodía inquieta y constante que es incapaz de transmitirme recuerdos felices... aun que si que recuerdo uno... El que fue el mejor día de mi vida.
Aquel día llovía sin cesar un momento pese que era una lluvia fina, constante y terriblemente fría. Estaba en mi cuarto llorando con esa sensación de no aguantar ni un segundo mas de existencia tan propio en mí. Me encerré a cal y canto en mi paraíso que me ocultó lo mejor que pudo. Recibí una llamada.
-¿Si? ¿Quién es?- intentaba ocultar mi tristeza aun que era muy difícil.
-Soy yo, ¿qué pasa, entre esos llantos se te ha olvidado mi voz?.-fue inútil se dio cuenta.
-Gracias por tu apoyo y consideración Alberto...
-No lo necesitas, ¿o se te ha muerto el hamster?
-¿Me has llamado para burlarte de mí?
-Me has pillado ¿cómo lo has sabido?- Tras que Alberto pronunciara esas palabras se hizo el silencio que él mismo cortó. -Sé que no estás bien...
-No sabes nada.
-Se que estas en tu cuarto llorando, con la tele encendida viendo la MTV por lo que oigo y que seguramente estés abrazadita a tu almohada.
Me miré de arriba a bajo ¡Maldición acertó! Y no pude evitar controlar una risita.
-No has dado una.
-Ya ya pero que te has reído lo he oído.
-Que tonto eres.
-Este tonto está en la puerta de casa y te da dos opciones: 1- espero aquí te vistes y te vienes conmigo o 2-llamo me abre tu madre y te visto yo.
No era capaz de entender tanta amabilidad, Alberto no sabía que me había pasado menos que la vocazas de Clara se lo hubiera contado y no tenía una relación de demasiada amistad con el como para esa muestra de preocupación.
- Escojo la número 3.
-¿Había número 3?
-Sí era en la que cogías te dabas media vuelta y te vas.
-Eso no es una opción...¿me vas a hacer llamar al timbre?
-¡¡NO!! - exclamé.- Quédate ahí que salgo ahora.
-No tardes que odio esperar.
Colgué el teléfono.¿ Qué estaba haciendo?¿ Iba a dar una vuelta con Alberto? ¿El mismo Alberto que tiene por costumbre molestar las 24 horas? Las lágrimas me afectaban al cerebro... pero bueno aprovecharía, ya que, no me quedaba mucho tiempo para aprovechar con todo el mundo. Aun que no me iba a arreglar demasiado, unos pantalones marrones, esa sudadera que tanto me gustaba y mis botines marrones. Me eché una buena cantidad de espuma en el pelo y salí. Él estaba esperándome en el portal. ¿Veía bien? Iba en pantalón corto y una camiseta sin mangas, me entró un escalofrío solo de verlo. Además estaba calado. No había una sola parte de su cuerpo que no estuviera mojada, ni su pelo moreno, ni sus largas pestañas que hacían que te fijaras con detenimiento en sus verdes ojos, ni su camiseta que marcaba perfectamente su fibrado torso... Estaba enamorada de ese gracioso y peculiar chico.
-Ni que hubieras visto un fantasma.
-¡¿No tienes frío?!
-¿Acaso tengo pinta de tenerlo?- Su llamada me había desconcertado pero seguía siendo aquel chico que se reía hasta de su sombra y jugaba con la gente para bromear.
-Dejémonos de rodeos.
-Me parece bien.
-¿Por qué me has hecho venir?
-Porque quería verte.
-Dime que bromeas.
-No me has dejado acabar, quería verte y preguntarte a los ojos si es verdad que te vas.
No, por favor, que él me dijera eso es un cuchillo más clavado a lo poco que me queda de corazón.
-Sí... me voy.
-¿A dónde? ¿Cómo? ¿Por qué?
-Me voy lejos de Madrid a una ciudad de Galicia porque a mi padre lo han destinado allí.
-¡Joder no! ¿ Pero tus padres no estaban separados? Quédate aquí.
Era incapaz de comprender toda esa preocupación pero me encantaba.
-No puedo... ya me han buscado instituto tengo la matrícula hecha. Pero necesito preguntarte a que se debe este interés, me voy el mes que viene.
-¿Qué a que se debe? Se debe a que estoy enamorado de ti, a que solo lo sabía Clara y cuando hoy me dijo que te ibas me he pasado una hora andando por la ciudad buscando la mejor forma de decírtelo para no parecer un bruto un insensible que se ha encaprichado porque no es así. Desde aquel maldito día en el que te vi entrar por la puerta del instituto me quede enganchado a ti. He venido corriendo para no perder tiempo cuando he conseguido pensando en la remota posibilidad de que Clara solo me dijera eso para declararme pero ya veo que no es así.
No aguanté un segundo más sin rozar sus carnosos labios que tanto había deseado probar. Entre beso y beso pude oír como me susurraba ''te quiero'' y yo le respondí con un ''y yo a ti'' pero no conseguí aguantar las lágrimas. Cuando el se dio cuenta me las secó con sus dedos, había soñado tantas veces con eso...
-Ahora que ya lo sabes te vas a venir conmigo.
-¿A dónde? 
-A bailar bajo la lluvia.
Antes de poder poner alguna protesta cogió mi brazo y me llevó hasta una plaza cercana a mi casa.
-¿Y la música?
-Shh, ¿no lo oyes? la lluvia es nuestra orquesta.
Me tomó por la cintura y nos dejamos llevar por aquel peculiar ritmo. Apoyé mi cabeza en su pecho y me olvidé de todo, solo estabamos él, yo y la lluvia presenciando aquel mágico momento.Después él se separo.
-¡Esta es de Juan Magan! Me la se yo.
Comenzó a bailar o a ''perrear'' según él, yo me eché a reír descontroladamente, hasta que tosí y él se dió cuenta.
-¿Tienes mucho frío?
-Un poco.
-Vamos, te llevaré a casa.
-Es el mejor momento de mi vida déjame disfrutarlo un poco más.
Él accedió pero me llevó a un sitio resguardado de la lluvia donde pude abrazarle, besarle y pasármelo mejor que nunca. 
Ese mes fue el más especial de mi vida, fui con él de un lado a otro temiendo a que acabará el mes pero cuando me tuve que ir me dijo una cosa:
-Necesito que me esperes un año, en cuanto acabe el batchiller iré a por ti, me iré a estudiar a Galicia, solo necesito un año y que no se te olvide que siempre cumplo mis promesas.
No me lo creía pero vino y se quedó y me hizo la chica más feliz del mundo hasta que tuvo que volver a Madrid, hablo con él cada día, yo le he esperado pero él no pudo estar otro año más sin verme y encontró a otra persona.. Lo que él no sabe es que pasé allí el último verano  y me enteré de que nunca me espero... empezó a salir con Clara a los cuatro meses de irme yo. No he podido volver a mirar a la cara a ninguno de los dos... Él me convirtió en el juguete roto que hoy soy.

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